Cómo encontrar la novia perfecta

Let's find the tune of the Beer of Argentina

2020.10.08 19:07 AnEvilFriend_ Let's find the tune of the Beer of Argentina

Hola Redditors Argentinos,
Estoy empezando un proyecto, con el deseo de lograr un viejo y ambicioso sueño…
Por regla, si hay algo que todos aprecian por este mundo es una buena cerveza, una buena tapa, una buena canción y un gran lugar para disfrutar esta combinación.

Estoy empezando un proyecto llamado Tune That Beer, que lo puedes encontrar en TuneThatBeer, que ambiciosamente quiere compilar las más famosas cervezas del planeta y encontrar el tono perfecto para disfrutarlas. En otras palabras, cual es el ambientazo / afinación para que un viajero, un turista o un habitante local pueda disfrutar de la experiencia perfecta.

Así, si puedes ayudarme, elegiré una (o dos) de vuestras respuestas para cada una de las siguientes categorías:

Una cerveza: La más popular, la que te encanta disfrutar con tus amigos, una cerveza local (no me interesa la cerveza importada)
Una tapa: Esa tapa típica que siempre combina a la perfección con tu cerveza favorita
Una canción: Esa canción tradicional (o un par de canciones) que siempre te pone de humor cuando te tomas unas cervezas (ya sabes a lo que me refiero). Por favor, canciones locales, como la cerveza, agradezco algo que sea local.
Un lugar: Bueno, ¿dónde está el lugar perfecto para disfrutar de estos 3? No me interesa el famoso monumento, o ese hermoso lugar que todos conocen. Sinceramente, estoy buscando esa terraza con vistas al mar, o esa en el hermoso centro de la ciudad, o esa que te encanta para pasar el rato con tus amigos o tu novia.

Dado que este será (espero) un proyecto que tendrá tantas respuestas distintas, vos pido amablemente que envíes las respuestas en forma de una lista como esta:

- Beer: XXX
- Snack: XXX
- Song(s): XXX
- Place: XXX

A lo largo de este viaje creo que además de aprender sobre estos temas, también aprenderé mucho sobre tu cultura. Es sorprendente cómo al día de hoy, uno puede comunicarse fácilmente con alguien de todo el mundo. Estoy encantado de poder tener esta oportunidad de aprender por mí mismo de personas reales, ¡algo que hace algunos años sería tan difícil de lograr! ¡No dudes en comentar y decir cualquier tontería que creas que será interesante!

A todos los que me ayudarán amablemente, te lo agradezco de todo corazón.
Cheers!

(¡De un portugués que ha aprendido a hablar español viviendo en Venezuela dos años y que actualmente tiene una novia española! ¡Perdonen los errores, pero quería escribirlo en español , que siempre ha sido un idioma que me cae muy bien!)
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2018.12.01 19:53 fabianagruer El sapo y el escorpión

El sapo y el escorpión En ese cuento veremos que no siempre un psicópata ostenta apariencia desagradable, ni siquiera una faceta asesina o desvío de carácter obvio. En realidad, para alcanzar su objetivo de sentir algo, aunque sea el dolor del otro, considerando su ausencia de sentimientos, este "predador social" se dedica a representar espléndidamente, siendo merecedor de premios por su actuación teatral e impresionante capacidad de manipulación y convicción. La pauta que este cuento expresa es que, a diferencia de criaturas mágicas y asustadoras, este predador es humano, al menos bajo el aspecto físico, se camufla - podiendo ser un hombre o una mujer, de cualquier etnia, nacionalidad, sector profesional, nivel financeira – es aun más asustador. Se puede relacionar, casar, construir una familia, pero, definitivamente, siempre fingiendo sentimientos de los cuales no es capaz de portar puramente, siempre vivendo a la base de mentiras. Ella estaba allí, con su cerveza en la mano, sonriendo y emocionada mientras conversaba con esas nuevas personas que estaban surgiendo en su vida. Él también estaba allí y la avistó. De amigo en amigo fueron presentados. Sinceramente, el no es del tipo que llama atención de primera, no tiene porte atlético, pero es alto, con una sonrisa cautivante; su confianza al hablar dejó Ella impresionada. Él és joven pero decidido, con planes ambiciosos, y se ve dulce, aún más cuando intenta arreglar sus lentes en la cara mientras habla, como que un poco torpe, desastrado y eso es encantador. Sus ideales impresionan. Inevitablemente, Ella no fue capaz de resistir a la atracción. Se pasaron a hablar siempre, el asunto no era romántico, inicialmente. Él tenía novia y Ella quería respetar eso, pero Él luego apostó, diciendo que ya había llegado a un final. Con el fin de la relación, la pareja se dejó envolver, era intenso, era fuerte, envidiable. Ella, que nunca fue dada a las creencias de alma gemela, estaba entregada. Estudiaban, hacían las comidas y dormían juntos. Era común el "tú me apoya, yo te apoyo". No era fácil vencer lo desconocido, ellos se buscaban. Eran amigos, además de novios, tenían todos los géneros de conversación, libros, películas, fútbol, música, política, viajes, miedos y alegrías, todo era asunto. Una de las historias de las que más comentaban era de la fábula del sapo y del escorpión, no podían saber quién era el autor, había una discusión por cuenta de eso. Ella aprendió la fábula con Él y no entendía por qué el sapo había aceptado dar un paseo justo a un escorpión, era bastante obvio que el escorpión era un traidor, que daría el golpe de misericordia tan pronto como la margen estuviera cerca, por más que afirmara que estaban en el mismo barco. La conversación más dolorosa era sobre una separación, Ella tendría que ir a hacer una maestría lejana: - ¿Y cuándo partir? Es mucho tiempo, no puedo dejar de ir. ¿Como haremos? ¿Es el fin? En una ocasión surgió: - ¿Por qué no pensamos en un proyecto de vida juntos? Yo te amo más que todo, te necesito ... y si tu abandonas todo y yo también, vamos a vivir una vida simple en una casita de montaña aislada? Podríamos crear algo allí, es una vida simple, pero tú me basta. Ella pensaba: cómo dejarlo todo universidad, carrera, familia y amigos para ir a vivir con un hombre, aunque pareciera el hombre de su vida? Era insano, era un plan loco y fantasioso. Pero creía en él, todo quedaría bien. Él argumentaba: - Ella, es la idea perfecta, usted no va a perder nada, estamos juntos, si usted cae, yo caigo también, porque te amo. Usted estará conmigo, somos tu y yo, siempre. Mal sabía a Ella que a partir de ese momento el predador estaba colocando la presa para abatirla. En el comienzo, para Ella, lo que Él hablaba surtia como una fantasia. Después de mucha emoción, de ver los proyectos y el compromiso de Él hacia la casa de la montaña, Ella comenzó a admitir la idea de vivir con el amado en esas circunstancias, dejando la vida que tenía detrás, porque, al fin y al cabo, lo mejor que había vivido era con él y si no iba bien para uno, los dos saldrían heridos y evitaban eso, estaban juntos. Convecida, Ella impuso como condición tener que visitar a la familia, una conversación para explicar su decisión, mientras ellos se organizaban para encontrar el lugar ideal para la casa y para construirla. Él aceptó las condiciones. Tiempos después, Ella regresara, y Él dijo que ya había encontrado el lugar ideal para la construcción de la casa, era hermoso, aislado. Él hizo misterio, afirmando ser una sorpresa la ubicación. Ella, en ese momento, sólo podía imaginar cómo la casa sería hermosa y cómo sería romántico ver la nieve cayendo por la ventana. Dos semanas después, sin hablar mucho más sobre los proyectos de ambos, Él habló que mostraría la ubicación, pero que, por sorpresa, debería estar vendada. Colocó algunos materiales de construcción en la camioneta, y partió con Ella vendada. Alrededor de una hora después, dirigiendo en fuerte nevada, estacionó el coche. Se quitó la venta de Ella, era una montaña, extremadamente alta, el lugar era frío, ventaba mucho y nevaba como pocas veces Ella sintió, pero podía ver que el lugar era realmente hermoso. Él volvió al carro, tenía una cuerda en sus manos, abrazó a Ella, pero algo estaba diferente, no fue como antes. Abrazó de manera violenta y ató sus manos con cierta habilidad. Ella se debatió y gritaba, no entendía lo que estaba pasando. No tenía explicación alguna, él estaba encima de ella, había atado sus manos y ahora ata las piernas, aunque ella luchaba mucho. Él colocó también una mordaza en su boca, pero con el poco de holgura y energía que sobraba a Ella, consiguió decir casi sin voz: - ¿Por qué? Él simplemente respondió: - Es lo que soy, es mi naturaleza. Entró en la camioneta y la dejó para morir congelada.
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2018.03.29 07:56 master_x_2k Insinuación VII

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_________________Insinuación VII_________________

Cuando acepté unirme a los Undersiders, hubo algunos gritos de alegría. Me sentí un poco culpable, por actuar de forma engañosa. También, de forma irracional, me sentía complacida conmigo misma.
“¿Qué hacemos ahora?” Lisa le preguntó a Brian.
“No estoy seguro”, dijo Brian, “No es como si hubiéramos hecho esto antes”. Supongo que deberíamos contarle a Rachel, pero ella dijo que podría trabajar hoy.”
“Si la chica nueva está de acuerdo con esto, pasemos por nuestro lugar”, sugirió Lisa, “vemos si Rache está allí, celebramos al nuevo recluta y la ponemos al tanto”.
“Seguro”, dije.
“Está a solo unas pocas cuadras”, dijo Brian, “pero llamaríamos la atención si vinieras disfrazada”.
Lo miré por un momento, no queriendo comprender su declaración. Si me tomaba demasiado tiempo responder, me di cuenta, arruinaría este plan antes de que fuera a ninguna parte. En cualquier caso, podría haberme pateado a mí misma. Por supuesto, esto era natural. Unirse a su equipo significaría que se esperaba que compartiera mi identidad, ya que ellos ya lo habían hecho. Hasta que lo hiciera, no podrían confiarme sus secretos.
Podría haber culpado a la falta de sueño o a la distracción de los acontecimientos a primera hora del día, pero eso no cambiaba las cosas. Me había puesto yo sola contra la pared.
“Está bien”, dije, sonando más tranquila de lo que me sentía. O eso esperaba. “Este disfraz es algo incómodo debajo de la ropa. ¿Puedo tener algo de privacidad?
“Quieres un callejón, o...” preguntó Lisa, deteniéndose.
“Me cambiaré aquí, solo tomará un minuto”, le dije, impulsivamente, mientras miraba a mi alrededor. Los edificios en la calle eran en su mayoría de una o dos plantas, con los únicos edificios más altos que el que estábamos a media cuadra de distancia, y el que está justo al lado de nosotros. No había ventanas en el edificio de al lado con un buen ángulo para verme cambiarme, y dudaba que alguien en el edificio distante pudiera verme como más que una figura de dos pulgadas de alto. Si alguien pudiera verme sacarme el traje y notará suficientes detalles para identificarme, me sorprendería.
Mientras los tres se dirigían a la escalera de incendios, saqué la ropa que había metido en la mochila. A excepción de los paneles de armadura, mi traje era esencialmente de una sola pieza, con la excepción del cinturón y la máscara. Mantuve la máscara puesta mientras desabroché el cinturón y me quité el traje principal. No estaba indecente, llevaba una camiseta sin mangas negra y pantalones cortos negros debajo, en parte por calor extra. La seda no era el mejor aislador por sí misma. Me puse los vaqueros y la sudadera, luego me froté los brazos y los hombros para quitarme el frío. Puse mi traje y la lonchera en mi mochila.
Sentí una punzada de remordimiento por no haber elegido mejor ropa que una sudadera holgada y unos vaqueros demasiado grandes para mí. Ese arrepentimiento rápidamente se convirtió en una punzada de ansiedad. ¿Qué pensarían cuando vieran a la verdadera yo? Brian y Alec eran tipos guapos, de maneras muy diferentes. Lisa era, en la escala entre común y bonita, más tirando a bonita. Mi propio nivel de atractivo, por el contrario, me ponía en algún lugar en una escala que iba desde 'nerd' a ‘común’. Mi opinión sobre dónde encajaba en esa escala cambiaba según el estado de ánimo en el que me encontraba cuando me miraba en el espejo. Eran gente cool, confiada y segura de sí misma. Yo era... yo.
Me detuve antes de que pudiera ponerme nerviosa. Yo no era la antigua Taylor aquí. Aquí y ahora, yo era la chica que había puesto a Lung en el hospital, por accidental que fuera. Yo era la chica que iba de encubierto para tratar de obtener los detalles de una pandilla de supervillanos especialmente persistente. Yo era, hasta que se me ocurriera un mejor nombre, Bicho, la chica que los Undersiders querían en su equipo.
Si dijera que bajé por la escalera de incendios llena de confianza, estaría mintiendo. Dicho eso, logré motivarme lo suficiente como para bajar esa escalera, con la máscara todavía puesta y el disfraz en mi bolso. Me puse de pie frente a ellos, miré alrededor para asegurarme de que no había nadie más, y luego me quité la máscara. Mi corazón latió de forma terrible por un momento en los que estuve casi ciega, sus rasgos faciales solo manchas, antes de ponerme las gafas que tenía en mi bolso.
“Hola”, dije, sin convicción, usando mis dedos para peinar mi cabello nuevamente, “supongo que no funcionaría si me siguen llamando Bicho o chica nueva. Soy Taylor.”
Usar mi verdadero nombre fue un gran riesgo de mi parte. Temía que fuera otra cosa por la que me arrepentiría dentro de cinco minutos, parecido a la realización de que tendría que ir sin disfraz. Lo racionalicé diciéndome a mí misma que ya estaba hasta el cuello en esto. Ser sincera sobre mi nombre bien podría salvar mi pellejo si alguno de ellos decidiera investigarme un poco, o si me encontrara con alguien que conocía mientras estaba en su compañía. Pensaba, esperaba, que para cuando todo esto terminara, tal vez podría pedir algunos favores a alguien como Armsmaster y evitar que filtraran mi verdadero nombre. No es imposible de imaginar, dado el nivel de seguridad alrededor de algunas de las cárceles que tenían para parahumanos criminales. En cualquier caso, cruzaría ese puente cuando llegue a él.
Alec ofreció el más leve giro de sus ojos mientras me presentaba, mientras que Brian solo sonrió. Lisa, sin embargo, puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros y me dio un apretón de un solo brazo. Ella era un poco mayor que yo, así que era lo suficientemente alta para estar a la altura perfecta para hacerlo. Lo que me pilló desprevenida fue lo agradable que se sintió el gesto. Como si hubiera estado necesitando un abrazo de alguien que no fue mi padre por mucho tiempo.
Caminamos más profundo en los Muelles en grupo. Mientras que yo había vivido en la periferia de la zona toda mi vida, y aunque la mayoría de la gente diría que el vecindario en el que vivía era parte de los “Muelles”, nunca había estado realmente en las áreas que le daban a esta parte de la ciudad una mala reputación. Al menos, no había estado si descontaba la noche anterior, y había estado oscuro entonces.
No era un área que había sido mantenida, y parecía una especie de pueblo fantasma, o como sería una ciudad si la guerra o el desastre obligaran a la gente a abandonarla por unos años. La hierba y la maleza crecían entre grietas en la acera, la carretera tenía baches en los que se podía esconder un gato, y los edificios estaban descoloridos, consistiendo en pintura descascarada, mortero agrietado y metal oxidado. Los colores desaturados de los edificios se contrastaban con salpicaduras de grafiti de colores vivos. Cuando pasamos por lo que una vez había sido una carretera principal para los camiones que viajaban entre los almacenes y los muelles, vi una fila de líneas eléctricas sin cables que se extendían entre ellos. En un punto la maleza se había trepado casi hasta la cima de los postes, solo para marchitarse y morir en algún momento. Ahora cada uno de los postes tenía un lío de plantas marrones muertas colgando de ellos.
También había gente, aunque no muchos estaban fuera de casa. Estaban los que esperabas, como una recolectora de chatarra con un carrito de supermercado y un anciano sin camisa con barba casi hasta el ombligo, recogiendo botellas y latas de un contenedor de basura. Hubo otros que me sorprendieron. Vi a una mujer que parecía sorprendentemente normal, con ropas que no eran lo suficientemente destartaladas como para llamar la atención, llevando a cuatro niños pequeños casi idénticos a un edificio de la fábrica con un cartel descolorido. Me preguntaba si estaban viviendo allí o si la mamá estaba trabajando allí y simplemente no podía hacer nada con sus hijos más que llevarlos con ella. Pasamos junto a un artista de veintitantos años y su novia, sentados en la acera con pinturas apuntaladas a su alrededor. La chica saludó a Lisa con la mano cuando pasamos, y Lisa le devolvió el saludo.
Nuestro destino era una fábrica de ladrillos rojos con una gran puerta corredera de metal cerrada por una cadena. Tanto la cadena como la puerta se habían oxidado tanto que esperaba que ninguno de los dos sirviera de algo. El tamaño de la puerta y la amplitud de la entrada me hicieron pensar que los grandes camiones o pequeñas embarcaciones habrían pasado a través de la entrada en el apogeo de la fábrica. El edificio en sí era grande, se extendía casi la mitad del bloque, dos o tres pisos de altura. El fondo del letrero en la parte superior del edificio se había desteñido del rojo a un rosa naranja pálido, pero pude distinguir las audaces letras blancas que decían 'Soldadura Redmond'.
Brian nos dejó pasar a través de una pequeña puerta a un lado del edificio, en lugar de la gran puerta oxidada. El interior era oscuro, iluminado solo por hileras de ventanas polvorientas cerca del techo. Pude distinguir lo que habían sido máquinas enormes y cintas de correr antes de ser desmanteladas. Las sábanas cubrían la mayoría de los cascarones vacíos y oxidados. Al ver las telarañas, extendí mi poder y sentí bichos por todas partes. Nadie había estado activo aquí por mucho tiempo.
“Vamos”, me instó Brian. Miré hacia atrás y vi que estaba a mitad de una escalera de caracol en la esquina. Me dirigí hacia él.
Después de ver la desolación del primer piso, ver el segundo piso fue un shock. Era un loft[1], y el contraste era sorprendente. Las paredes exteriores eran de ladrillo rojo, y el techo era el de la fábrica, sostenido por un esqueleto de vigas de metal en lo alto. En términos de área general, el loft parecía tener tres secciones, aunque era difícil de definir porque era una disposición tan abierta.
La escalera se abría a lo que habría llamado la sala de estar, aunque solo esa habitación tenía casi tanto espacio como la planta baja de mi casa. El espacio estaba dividido por dos sofás, que estaban dispuestos en ángulo recto el uno con el otro, ambos frente a una mesa de café y uno de los televisores más grandes que jamás había visto. Debajo del televisor había media docena de consolas de videojuegos, un reproductor de DVD y una o dos máquinas que no reconocí. Supuse que podrían tener un TiVo[2], aunque nunca había visto uno. Parlantes más grandes que los televisores que mi papá y yo teníamos en casa estaban a ambos lados de la TV. Detrás de los sofás había mesas, algunos espacios abiertos con alfombras y estantes contra las paredes. Las estanterías estaban llenas hasta la mitad de libros y revistas, mientras que el resto del espacio de la estantería estaba lleno de objetos que iban desde zapatos desechados hasta velas.
La segunda sección era una colección de habitaciones. Sin embargo, era difícil etiquetarlos como tal, porque eran más como cubículos, tres contra cada pared con un pasillo entre ellos. Eran de un tamaño razonable, y había seis puertas, pero las paredes de cada habitación tenían solo dos metros y medio de altura, sin llegar al techo. Tres de las puertas tenían ilustraciones pintadas con aerosol. La primera puerta tenía una corona hecha en un dramático estilo de graffiti. La segunda puerta tenía las siluetas blancas de un hombre y una mujer sobre un fondo azul, imitando los signos de los baños de “hombres” y “mujeres” que eran tan comunes. El tercero tenía la cara de una niña con los labios fruncidos. Me pregunté cuál era la historia allí.
“Bonito arte”, dije, señalando la puerta con la corona, sintiéndome un poco tonta por haber sido lo primero que dije cuando entré en la habitación.
“Gracias”, respondió Alec. Supongo que eso significaba que era su trabajo.
Me tomé otro segundo para mirar alrededor. El otro extremo del desván, la última de las tres secciones, tenía una gran mesa y algunos armarios. Aunque no podía mirar mejor sin cruzar todo el loft, me di cuenta de que su cocina estaba en el otro extremo del desván.
A lo largo, había un desastre. Me sentí casi grosera por prestarle atención, pero había cajas de pizza apiladas en una de las mesas, dos platos sucios en la mesa de café frente al sofá y algunas ropas colgadas en la parte posterior de uno de los sofás. Vi latas de refrescos, o tal vez latas de cerveza, apiladas en una pirámide en la mesa de la habitación del otro lado. Sin embargo, no estaba tan desordenado que pensé que fuera desagradable. Era un lío que hacia una declaración... cómo, 'Este es nuestro espacio'. No hay supervisión adulta aquí.
“Estoy celosa”, admití, siendo honesta.
“Torpe”, dijo Alec, “¿Por qué estás celosa?”
“Quise decir que es genial”, protesté, un poco defensiva.
Lisa habló antes de que Alec pudiera responder, “Creo que lo que Alec quiere decir es que este es tu lugar ahora también. Este es el espacio del equipo, y tú eres un miembro del equipo ahora.”
“Oh”, dije, sintiéndome tonta. Lisa y Alec se dirigieron a la sala de estar, mientras Brian se dirigía al otro extremo del loft. Cuando Lisa me hizo un gesto para que la siguiera fui con ella. Alec se acostó, tomando un sofá entero, así que me senté en el lado opuesto del sofá de Lisa.
“Las habitaciones”, dijo Lisa, “al otro lado, en orden de más cercano a más lejos, están Alec, el baño, el mío”. Eso significaba que la habitación de Alec era la de la corona, y la puerta de Lisa tenía la cara con los labios fruncidos. Ella continuó: “Del lado más cercano a nosotros, la habitación de Rachel, la habitación de los perros de Rachel y el armario de almacenamiento”.
Lisa hizo una pausa, luego miró a Alec y preguntó: “¿Crees que ella-”
“Duh”, Alec la interrumpió.
“¿Qué?” Pregunté, sintiéndome perdida.
“Limpiaremos el armario de almacenamiento”, decidió Lisa, “Para que tengas una habitación”.
Me sorprendí. “No tienen que hacer eso por mí”, le dije, “tengo un lugar”.
Lisa hizo una mueca, casi dolorida. Ella me preguntó: “¿Podemos hacerlo de todos modos, y no hacer un alboroto? Sería mucho mejor si tuvieras tu propio espacio aquí.”
Debo haberme visto confundida, porque Alec me explicó: “Brian tiene un apartamento, y fue bastante firme en cuanto a no necesitar o querer una habitación aquí... pero él y Lisa han estado discutiendo regularmente por eso. No tiene dónde dormir, excepto el sofá, si se lastima y no puede ir a su casa, y no hay lugar para poner sus cosas, así que todo queda por todas partes. Toma la habitación nos harás un favor.”
“Está bien”, dije. Agregué, “Gracias”, tanto por la explicación como por la habitación misma.
“La última vez que se enfrentó a Shadow Stalker, regresó aquí y sangró sobre un sofá blanco”, dijo Lisa, “sofá de novecientos dólares y tuvimos que reemplazarlo”.
“Maldita Shadow Stalker”, se lamentó Alec.
Brian regresó desde el otro extremo del loft, alzando la voz para que lo escuchara mientras se acercaba, “Rache no está aquí, y tampoco sus perros. Ella debe estar caminando o trabajando. Maldición. Me estreso cuando está fuera.” Se acercó a los sofás y vio a Alec tirado en uno.
“Mueve las piernas”, le dijo Brian.
“Estoy cansado. Siéntate en el otro sofá”, murmuró Alec, con un brazo sobre la cara.
Brian miró a Lisa y a mí, y Lisa se movió para hacer espacio. Brian fulminó con la mirada a Alec y luego se sentó entre nosotras. Cambié mi peso y metí una pierna debajo de mí para darle espacio.
“Entonces”, explicó Brian, “aquí está el trato. Dos grandes al mes, solo para ser miembro del equipo. Eso significa que ayudas a decidir qué trabajos hacemos, vas a los trabajos, te mantienes activa, estás disponible si tenemos que llamar.”
“No tengo teléfono”, admití.
“Te conseguiremos uno”, dijo, como si ni siquiera fuera una preocupación. Probablemente no lo fuera. “Generalmente nos llevamos entre diez y treinta y cinco mil por trabajo. Eso se divide en cuatro partes... cinco partes ahora que estás en el equipo.”
Asentí con la cabeza, luego exhalé lentamente, “No son monedas”.
Brian asintió con la cabeza, una pequeña sonrisa jugando en sus labios, “No. Ahora, ¿Qué tan al tanto estás, en cuanto a saber a qué nos enfrentamos?”
Parpadeé un par de veces, luego declaré, “¿Para otras capas locales? He investigado en línea, he leído religiosamente las revistas de capas durante algunos años, más desde que obtuve mis poderes... pero no sé. Si las últimas veinticuatro horas me han enseñado algo, es que hay muchas cosas que no sé, y solo las descubriré por el camino difícil.”
Brian sonrió. Quiero decir, realmente sonrió. De forma que me hizo pensar en un niño en lugar de un hombre casi adulto. Él respondió: “La mayoría no entiende eso, ¿sabes? Trataré de compartir lo que sé, para que no te atrapen desprevenida, pero no temas preguntar si hay algo de lo que no estás segura, ¿de acuerdo?”
Asentí con la cabeza, y su sonrisa se amplió. Él dijo, a través de una risita bonachona, “No puedo decirte cuánto alivio es que te tomes esto en serio, ya que algunas personas-” se detuvo para inclinarse y patear el costado del sofá en el que Alec estaba echado. “-necesitan que les tuerza el brazo para que escuchen, y algunas personas”, señaló con el pulgar sobre el hombro derecho, “piensan que lo saben todo”.
“Sí lo sé todo”, dijo Lisa, “es mi poder”.
“¿Qué?”, ​​Dije, interrumpiendo a Brian. El latido de mi corazón se aceleró, aunque para empezar no había estado exactamente relajado. “¿Eres omnisciente?”
Lisa se rió, “No, no. Aunque sí sé cosas. Mi poder me dice cosas.”
Tragando fuerte, esperando no llamar la atención al hacerlo, pregunté, “¿Cómo?” ¿Cómo por qué me estaba uniendo a su equipo?
Lisa se inclinó hacia adelante y puso sus codos sobre sus rodillas, “Como cuando supe que estabas en la biblioteca cuando me enviaste los mensajes. Si tuviera ganas, y si tuviera los conocimientos técnicos, estoy seguro de que podría haberlo averiguado irrumpiendo en la base de datos del sitio web y hurgando en los registros para encontrar la dirección desde la que te conectaste, pero mi poder simplemente me permite omitir ese paso así.” Ella chasqueó los dedos.
“¿Y por qué exactamente mencionaste que sabías dónde estaba?”, Preguntó Brian, su voz un poco demasiado tranquila.
“Quería ver cómo reaccionaría ella. Jugar con ella un poco,” Lisa sonrió.
“Maldita sea-” Brian comenzó, pero Lisa lo ignoro con un ademán.
“Estoy preparando a la novata,” ella le hizo un ademán de que se fuera, “Grítame más tarde.”
Sin darle la oportunidad de responder, se volvió hacia mí y me explicó: “Mi poder llena los vacíos en mi conocimiento. Por lo general, necesito información para empezar, pero puedo usar detalles que mi poder me provee para descubrir más cosas, y todo como que se conecta y multiplica, dándome un flujo constante de información.”
Tragué saliva, “¿Y sabías que una capa estaba en camino anoche?”
“Sí”, dijo, “llámalo una conjetura con fundamentos.”
“¿Y sabías lo que sucedió en el Cuartel del Protectorado de la misma manera?”
La sonrisa de Lisa se amplió, “Admitiré que hice trampa allí. Averiguar contraseñas es bastante fácil con mi poder. Escarbo entre los documentos digitales del Cuartel del Protectorado y disfruto de un pequeño reality con sus cámaras de vigilancia cuando estoy aburrida. Es útil porque no solo estoy consiguiendo información de lo que veo, escucho y leo, sino que mi poder llena los detalles de cosas como cambios en su rutina y en la política del equipo.”
La miré, una gran parte de mí horrorizada de haber entrado en una situación encubierta frente a una chica con super intuición.
Tomando mi silencio por admiración, sonrió con su sonrisa astuta, “No es tan sorprendente. Soy realmente mejor con cosas concretas. Donde están las cosas, conocer los tiempos, encriptación, blah blah blah. Puedo leer algo en los cambios en el lenguaje corporal o la rutina, pero es menos confiable y un poco un dolor de cabeza. Suficiente sobrecarga de información sin ello, ¿sabes?”
Sí lo sabía, su explicación hizo eco de mis propios pensamientos con respecto a mi capacidad de ver y escuchar cosas a través de mis bichos. Aun así, sus palabras no me hicieron sentir mucho mejor.
“Y”, dijo Brian, todavía mirando ceñudo a Lisa, “Incluso si ella sabe mucho, eso no significa que Lisa no puede ser una idiota a veces.”
Lisa le dio un puñetazo en el brazo.
“Entonces, ¿cuáles son tus poderes?”, Le pregunté a Brian y Alec, con la esperanza de un cambio de tema.
No tuvieron la oportunidad de decirme. Oí ladridos desde la planta baja. En un latido del corazón estaba de pie, a tres pasos del sofá. Tres perros gruñendo me tenían contra la pared, la baba salía volando de sus bocas cuando sus dientes rechinaban acercándose a mis manos y cara.
[1] Un loft, desván o galería es un gran espacio con pocas divisiones, grandes ventanas y muy luminoso.
[2]TiVo: es un aparato que permite grabar el contenido de la televisión en un disco duro interno.

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2016.12.16 09:28 rafa-bl EL MÉTODO QUE ME AYUDÓ A ENCONTRAR MI CAMINO EN LA VIDA

Hace poco más de dos años que estaba totalmente perdido. No encontraba mi lugar en el mundo. Todo lo que “siempre había deseado” no se parecía ni de lejos a la realidad. Llegué a un punto en el que decidí que tenía que dar un giro a mi vida. Sin saberlo seguí una serie de pasos que me ayudaron a descubrir cómo quería que fuese mi vida, qué hacer para vivir la vida como realmente deseaba y así volver a ser feliz y estar a gusto conmigo mismo. Más abajo encontrarás el método exacto que me ayudó a mí y a otros a descubrir lo que realmente quieren y necesitan en la vida para ser felices o incluso a qué quieren dedicarse. No he ocultado nada, está todo detallado para ti, e incluso he hecho parte del trabajo por ti presentando muchos ejemplos y hasta un caso práctico. Todo lo que tienes que hacer es seguir leyendo y ponerlo en práctica.
Lo que la sociedad quiere no es lo que yo quiero
Desde fuera todo era diferente, sin embargo. Hacía sólo 3 meses que había terminado la universidad y ya había conseguido un trabajo indefinido, con muy buen sueldo, en la mayor empresa del mundo en ese campo. El sueño español (si no el sueño de gran parte de la gente de este planeta) dirían muchos. Supongo que te imaginarás todo lo demás, tus amigos y tu familia súper orgullosos de ti: “¡Enhorabuena, ya te has colocado!”
Al poco tiempo descubrí que YO no era feliz. Todos los días me despertaba con un agujero en el estómago, y no de hambre, si no de angustia. Perdí peso y me sentía culpable. Mis padres habían hecho un gran esfuerzo para que pudiese estudiar, había arrastrado a mi novia hasta allí conmigo… No podía rendirme, dale una oportunidad al trabajo me decían todos a mi alrededor. Yo también lo creía. Pero el trabajo no ayudaba y yo menos.
Aguanté así unos meses. Durante ese tiempo empezó a crecer en mí una vocecita que me decía la vida no puede ser así. No puede ser que a partir de los 20 y tantos todo se reduzca a trabajar y trabajar y vivir los fines de semana y cuando te dejan coger vacaciones…¡Y cuando te jubiles! Ja, ¿y si palmo antes? ¿O he cotizado en España? He tenido experiencias en mi joven vida como para saber que puedes palmar en cualquier momento…
Sentía que algo tenía que cambiar. No podía seguir así. Mi estado estaba afectando a mi relación de pareja y lo peor de todo es que me estaba convirtiendo en alguien que yo no era. Me miraba al espejo y no me reconocía, la pena y la ansiedad se reflejaban en mi rostro, cuando antes había ganas de vivir.
¿Qué hago para cambiar mi situación?
No sabía a quién ni a dónde acudir. No sabía qué quería hacer ni cómo dar un giro a mi vida. Empecé a leer blogs y a escuchar podcasts. Ayudaba, pero claro, estando perdido y con baja autoestima no sabía qué camino seguir, iba detrás de todo lo que relucía y la realidad es que así no solucioné nada. Seguía perdido, triste y además abrumado por tanta información. Y también estaba el miedo al fracaso, que si bien muchos a nuestro alrededor alimentan, somos nosotros los que más leña al fuego echamos con nuestro come come mental a todas horas.
Sin embargo, en aquel momento, fracaso para mí significaba quedarme inmóvil y aceptar mi estado y mi situación. Si no hacía nada por cambiar una situación que me estaba afectando emocionalmente, si no hacía nada por volver a ser yo mismo, sentirme bien conmigo mismo y ser feliz en mi día a día, ¿cómo voy a contribuir a la felicidad de las personas que me rodean y me quieren? Entonces vi clarísimo que permanecer así y no hacer nada por cambiarlo sí que sería un fracaso absoluto.
Así que no me quedó otra que apañármelas yo solito. Porque te guste o no, al que más le duele cuando estás mal es a ti mismo. Descubrí que primero tenía que arreglar las cosas conmigo mismo y averiguar hacia donde quería ir. Las estrategias, tácticas, modelos de negocio, cambio de trabajo, etc, vendría después. Primero tienes que saber a dónde vas para meter unas cosas u otras en la maleta.
Con el tiempo, he analizado desde fuera todo lo que hice para salir del pozo en el que me encontraba. Así he podido desarrollar un método, El Método Tórcar, para que otras personas también puedan dar ese cambio de rumbo a sus vidas.
El Método Tórcar
El objetivo principal es diseñar la situación perfecta para que puedas conectar contigo mismo (suena muy místico, pero no lo es), para que puedas ver claramente quién eres y qué quieres en la vida ahora mismo. Las personas cambiamos a lo largo de la vida y con ellos nuestras motivaciones y gustos, así que abraza el método y siéntete cómodo descubriéndote a ti mismo.
1. Elígete a ti mismo
Todos tenemos responsabilidades. Repito todos. Pero otra cosa que también tenemos todos son huecos en el día. Momentos en los que puedes elegir lo que haces. Mientras vas al trabajo, mientras haces ejercicio, etc. No pasa nada si cambias Facebook o Instagram durante unos días para realmente dedicarte a ti mismo. Uno de mis favoritos es mientras me ducho. El agua caliente es un gran estimulante de la mente pues ayuda a entrar en un estado de tranquilidad y seguridad, si aún no lo has probado te lo recomiendo. En esos huecos, elígete a ti mismo, sé egoísta. Si te lo puedes permitir, marca esos huecos en tu horario, para que nadie te moleste.
2. Diseña tu mundo
Aquí no se trata de pensar si queremos ir a un spa, a una playa paradisíaca o pasar un finde de maratón de tu serie favorita. Idealmente, ya sabrás en qué momento del día puedes ser egoísta y ELEGIRTE A TI MISMO. Ahora hay que ir un paso más allá para que esos momentos realmente sean tuyos. Para que a pesar de que lo hagas en público, como ir al trabajo en metro, tu mente no esté por completo en ese lugar, sino que esté en un camino de exploración hacia tu interior.
¿Te suena la expresión “estás en tu mundo”? Bien, pues ése es el estado que queremos conseguir. Pero queremos ir un poco más allá, queremos que nuestro mundo esté lo más aislado posible del resto. Para ello tienes que descubrir qué elemento o elementos tienes que añadir a tu momento de egoísmo para poder aislarte y concentrarte única y verdaderamente en ti mismo.
Por si estás un poco confundido o confundida, y no sabes claramente qué tienes que hacer. A continuación, te presento algunos ejemplos.
*Ejemplo #1. Piensa en una persona a la que le gusta correr y cuando corre escucha una música determinada. Una música que, por una razón u otra, le impulsa a seguir adelante a pesar del dolor en los músculos, el cansancio o la falta de oxígeno en los pulmones. A pesar de todas las señales de su cuerpo que activan esa voz que dice ¡párate, párate!, esa persona sigue adelante, incluso más rápido, porque lo que escucha ha conectado con su interior, con esa voz que grita más fuerte y que dice “sigue, corre más rápido”, esa voz que te ayuda a visualizar situaciones que aún no han sucedido, como en este caso, terminar tu carrera en menos de X minutos, o correr un tramo a una velocidad que no habías alcanzado hasta entonces. O simplemente te anima a no pararte.
*Ejemplo #2. Imagina una persona, sentada en una terraza o en el sofá de su casa. Pero su mente está volando mucho más lejos. Está pensando en sus cosas, o imaginando lo que podría o no podría haber sido, o simplemente soñando con las siguientes vacaciones. El entorno le proporciona los elementos visuales y auditivos necesarios para aislarse del mundo.
*Ejemplo #3 (mi favorito). Piensa en cualquier persona que está escuchando su música favorita. Puede ser cualquiera, las vemos por todas partes. La probabilidad de que esta persona esté en “su mundo” es muy alta. Es música que nos inspira mientras trabajamos o estudiamos, mientras nos duchamos o viajamos.
*Ejemplo #4. Una persona observa un cuadro (o una escultura, o el cartel de publicidad de la parada del bus) algo en esa imagen le hace recordar lo que hizo ayer a mediodía. Ese pensamiento le lleva a rememorar que fue lo que comió y así sigue viajando en su interior hasta que termina recordando lo mal que le habló a su madre y que además no tenía ningún motivo para hacerlo, tras lo cual la llama para pedirle perdón. Un bonito y necesario gesto que tal vez no habría sucedido sin la influencia del estímulo visual.
Espero que ahora entiendas mucho mejor el tipo de elementos/estímulos que estamos buscando.
Por si aún no caes en ningún estímulo que te pueda ayudar, aquí tienes unas pautas generales para buscarlos:
*Piensa cuando fue la última vez que te emocionaste por algo. No es necesario que llorases, pero sí que sintieras ese pellizco en el estómago, ya sea por alegría o tristeza. Una vez que lo hayas identificado, piensa qué fue lo que tocó tu fibra sentimental. Una foto, la banda sonora de una película, un recuerdo de la infancia, lo que sea.
*Igualmente sirve pensar en cuando te has sentido inspirado por algo o alguien, por ejemplo una persona que dedica su vida a salvar a los orangutanes en peligro por el comercio de la palma. Si leer este tipo de hechos te inspira, adelante, aquí tienes tu estímulo.
ÚLTIMO RECURSO: el olfato. También conocido como el sentido del recuerdo. Todo el mundo tiene alrededor múltiples fuentes aromáticas. Tan sólo tienes que probar hasta que alguna de ellas inicie el viaje hacia tu mundo.
No debemos perder de vista nuestro objetivo: encontrar estímulos externos que nos ayuden a aislarnos de nuestro entorno para concentrarnos en nosotros mismos. De esta manera podremos usarlos cada vez que queramos iniciar ese viaje de exploración hacia nuestro interior.
Llegados a este punto, deberías haber identificado:
A. El mejor momento para aislarte. B. Estímulos o elementos externos que te ayuden a meterte en “tu mundo”.
Si es así, continúa hasta el siguiente y último paso.
3. La Respuesta
Una vez que hayas conseguido aislarte y estés pensando en tus cosas debes recordar que esto es un ejercicio. Estás buscando la respuesta a la gran pregunta:
¿Qué es lo que de verdad quiero hacer en la vida?
O cualquier otra de las múltiples variantes que tiene esta pregunta. La realidad es que puede que no encuentres la respuesta, o que no haya respuesta.
No desesperes, no estás solo/a, yo no encontré respuesta a esa pregunta.
Pero lo que es seguro es que vas a encontrar muchas respuestas, si haces las preguntas adecuadas, y que esas respuestas te van a guiar por el camino que te va a ayudar a salir del estado de inmovilismo e incertidumbre en el que te encuentras.
Comienza con preguntas más genéricas y ve profundizando poco a poco con preguntas más específicas. Debes empezar por tu pasado más cercano e ir retrocediendo poco a poco hasta donde necesites llegar. Recuerda que lo que importa eres tú. Te has elegido a ti mismo. Sólo hazte preguntas relacionadas contigo mismo.
Aquí tienes una lista de algunas de las preguntas que puedes hacerte: -¿Cuándo fue la última vez que me sentí feliz? -¿Cuándo fue la última vez que me sentí útil? -¿Cuándo fue la última vez que disfruté de lo que estaba haciendo?
-Fue una sensación pasajera o duró varias horas, días,…,meses, etc. -¿Qué estaba haciendo? -¿Estaba solo/a? -¿Qué influencia tuvieron las personas a mi alrededor? -¿Cómo era mi vida en ese momento? -¿Era mi forma de vida la causa de esa sensación? - ¿He sentido esto más veces a lo largo de mi vida?
La lista es infinita pues cada persona es un mundo diferente. Lo importante es que vayas profundizando para detallar las respuestas lo máximo posible. Lo consideras necesario, apunta todas lo que vayas encontrando. Así irás creando una especie de mapa con ideas que te ayudará a retomar por donde te quedaste en la sesión anterior y a sacar ideas y conclusiones más claras.
Aquí tienes un caso real para que comprendas mejor el proceso completo.
Caso real: una amiga me contó que no le gustaba su trabajo, pero que ella había estudiado para eso. Pensaba que si cambiaba de trabajo volvería a ser igual pero con otros compañeros y un edificio diferente. Por otro lado si no hacía ese cambio natural, pasar de un trabajo a otro similar, no sabía que otra alternativa coger. Estaba perdida.
Le sugerí que siguiera mi método (en aquel momento sólo eran una serie de consejos prácticos). En su caso ella decidió dedicar su camino de ida y vuelta al trabajo para poner el método en práctica, pues tiene otras responsabilidades que le ocupan el resto del tiempo “libre”. Llenó su móvil de su música y podcasts favoritos.
A las dos semanas me comentó que se sentía un poco atascada, que no encontraba respuestas. Yo le dije que jugara con el tiempo. No te ciñas sólo a hace unos meses, vuela hasta tu infancia si lo ves necesario. El siguiente fin de semana me contó que había descubierto que el último periodo de tiempo que se sintió feliz con el trabajo y con su vida en general, fue cuando justo después de la carrera tuvo que trabajar un tiempo como camarera. Pero también me dijo que ella no quería estar trabajando de camarera toda la vida.
Mi respuesta fue: ¿Ves cómo estás avanzando? Has descubierto dos cosas: uno, cuando fue el último periodo largo en el que eras feliz con todos los aspectos de tu vida y dos, algo que no quieres hacer. Es tan importante tener claro la dirección que tomar como la que no tomar.
Le sugerí que analizase mejor ese periodo de tiempo, qué era lo que más le gustaba, con quien se juntaba en ese momento, que hacía en sus ratos libres…También le dije que buscase otros periodos en su vida en los que se hubiera sentido de manera similar.
A los diez días recibí una llamada suya. Estaba muy emocionada: “Rafa esto es increíble, ¡lo encontré! Ya sé lo que quiero”.
Ella descubrió que se había sentido de forma parecida durante sus años de universidad. Lo único que compartían esos dos periodos de tiempo era su pareja. Esos dos periodos sucedieron en años diferentes, en lugares diferentes, rodeada de personas diferentes y dedicándose a tareas muy diferentes. ¿Entonces? Ella descubrió que lo que le hacía feliz era la libertad. Poder ser dueña de sus días con sus horas y minutos. Poder estar en la puerta del cole recogiendo a sus hijos a medio día, o cogerse un puente largo con su marido sin tener que pedir permiso a nadie.
Esto es sólo un ejemplo sobre una persona concreta. Ella descubrió que lo que le faltaba a su vida era salir de la monotonía impuesta por su trabajo tradicional y recuperar su libertad y su capacidad de decidir.
No encontró una respuesta clara, del tipo: tienes que dedicarte a vender periódicos, por ejemplo. Se dio cuenta de que ella necesita sentirse libre y dueña de su tiempo para ser plenamente feliz. Este fue un gran paso hacia delante en su vida.
Tras esto se sentía llena de energía y dispuesta a seguir indagando. Usó el mismo método, lo único que cambió fueron las preguntas que se hizo a sí misma, y descubrió que quería ayudar a los demás. La forma, ya la averiguaría por el camino. Poco a poco. Después de aplicar los 3 pasos del método todo era diferente para ella, ya sabía lo que le faltaba para ser feliz, y eso lo cambiaba todo.
Ahora es TU turno. Ya sabes cómo puedes descubrir qué necesitas en tu vida para ser feliz o incluso a qué dedicarte. Las respuestas son únicas e impredecibles, pero lo que sí es seguro es que las vas a encontrar.
Deja el inmovilismo y ponte a ello, el camino sólo se hace al andar, así que…¡ANDA!
Lo más importante es que aproveches este método (o cualquier otro) y salgas de la situación en la que te encuentras, así que ponte en acción.
¿Qué has descubierto al aplicar este método? ¿Crees que le falta algo? ¿Por qué no lo has llevado a cabo?
Deja un comentario, los contesto todos personalmente.
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2016.12.16 09:17 rafa-bl EL MÉTODO QUE ME AYUDÓ A ENCONTRAR MI CAMINO EN LA VIDA

Hace poco más de dos años que estaba totalmente perdido. No encontraba mi lugar en el mundo. Todo lo que “siempre había deseado” no se parecía ni de lejos a la realidad. Llegué a un punto en el que decidí que tenía que dar un giro a mi vida. Sin saberlo seguí una serie de pasos que me ayudaron a descubrir cómo quería que fuese mi vida, qué hacer para vivir la vida como realmente deseaba y así volver a ser feliz y estar a gusto conmigo mismo.
Más abajo encontrarás el método exacto que me ayudó a mí y a otros a descubrir lo que realmente quieren y necesitan en la vida para ser felices o incluso a qué quieren dedicarse.
No he ocultado nada, está todo detallado para ti, e incluso he hecho parte del trabajo por ti presentando muchos ejemplos y hasta un caso práctico. Todo lo que tienes que hacer es seguir leyendo y ponerlo en práctica.
Lo que la sociedad quiere no es lo que yo quiero
Desde fuera todo era diferente, sin embargo. Hacía sólo 3 meses que había terminado la universidad y ya había conseguido un trabajo indefinido, con muy buen sueldo, en la mayor empresa del mundo en ese campo. El sueño español (si no el sueño de gran parte de la gente de este planeta) dirían muchos. Supongo que te imaginarás todo lo demás, tus amigos y tu familia súper orgullosos de ti: “¡Enhorabuena, ya te has colocado!”
Al poco tiempo descubrí que YO no era feliz. Todos los días me despertaba con un agujero en el estómago, y no de hambre, si no de angustia. Perdí peso y me sentía culpable. Mis padres habían hecho un gran esfuerzo para que pudiese estudiar, había arrastrado a mi novia hasta allí conmigo… No podía rendirme, dale una oportunidad al trabajo me decían todos a mi alrededor. Yo también lo creía. Pero el trabajo no ayudaba y yo menos.
Aguanté así unos meses. Durante ese tiempo empezó a crecer en mí una vocecita que me decía la vida no puede ser así. No puede ser que a partir de los 20 y tantos todo se reduzca a trabajar y trabajar y vivir los fines de semana y cuando te dejan coger vacaciones…¡Y cuando te jubiles! Ja, ¿y si palmo antes? ¿O he cotizado en España? He tenido experiencias en mi joven vida como para saber que puedes palmar en cualquier momento…
Sentía que algo tenía que cambiar. No podía seguir así. Mi estado estaba afectando a mi relación de pareja y lo peor de todo es que me estaba convirtiendo en alguien que yo no era. Me miraba al espejo y no me reconocía, la pena y la ansiedad se reflejaban en mi rostro, cuando antes había ganas de vivir.
¿Qué hago para cambiar mi situación?
No sabía a quién ni a dónde acudir. No sabía qué quería hacer ni cómo dar un giro a mi vida. Empecé a leer blogs y a escuchar podcasts. Ayudaba, pero claro, estando perdido y con baja autoestima no sabía qué camino seguir, iba detrás de todo lo que relucía y la realidad es que así no solucioné nada. Seguía perdido, triste y además abrumado por tanta información. Y también estaba el miedo al fracaso, que si bien muchos a nuestro alrededor alimentan, somos nosotros los que más leña al fuego echamos con nuestro come come mental a todas horas.
Sin embargo, en aquel momento, fracaso para mí significaba quedarme inmóvil y aceptar mi estado y mi situación. Si no hacía nada por cambiar una situación que me estaba afectando emocionalmente, si no hacía nada por volver a ser yo mismo, sentirme bien conmigo mismo y ser feliz en mi día a día, ¿cómo voy a contribuir a la felicidad de las personas que me rodean y me quieren? Entonces vi clarísimo que permanecer así y no hacer nada por cambiarlo sí que sería un fracaso absoluto.
Así que no me quedó otra que apañármelas yo solito. Porque te guste o no, al que más le duele cuando estás mal es a ti mismo.
Descubrí que primero tenía que arreglar las cosas conmigo mismo y averiguar hacia donde quería ir. Las estrategias, tácticas, modelos de negocio, cambio de trabajo, etc, vendría después. Primero tienes que saber a dónde vas para meter unas cosas u otras en la maleta.
Con el tiempo, he analizado desde fuera todo lo que hice para salir del pozo en el que me encontraba. Así he podido desarrollar un método, El Método Tórcar, para que otras personas también puedan dar ese cambio de rumbo a sus vidas.
El Método Tórcar
El objetivo principal es diseñar la situación perfecta para que puedas conectar contigo mismo (suena muy místico, pero no lo es), para que puedas ver claramente quién eres y qué quieres en la vida ahora mismo. Las personas cambiamos a lo largo de la vida y con ellos nuestras motivaciones y gustos, así que abraza el método y siéntete cómodo descubriéndote a ti mismo.
1. Elígete a ti mismo
Todos tenemos responsabilidades. Repito todos. Pero otra cosa que también tenemos todos son huecos en el día. Momentos en los que puedes elegir lo que haces. Mientras vas al trabajo, mientras haces ejercicio, etc. No pasa nada si cambias Facebook o Instagram durante unos días para realmente dedicarte a ti mismo. Uno de mis favoritos es mientras me ducho. El agua caliente es un gran estimulante de la mente pues ayuda a entrar en un estado de tranquilidad y seguridad, si aún no lo has probado te lo recomiendo.
En esos huecos, elígete a ti mismo, sé egoísta. Si te lo puedes permitir, marca esos huecos en tu horario, para que nadie te moleste.
2. Diseña tu mundo
Aquí no se trata de pensar si queremos ir a un spa, a una playa paradisíaca o pasar un finde de maratón de tu serie favorita. Idealmente, ya sabrás en qué momento del día puedes ser egoísta y ELEGIRTE A TI MISMO. Ahora hay que ir un paso más allá para que esos momentos realmente sean tuyos. Para que a pesar de que lo hagas en público, como ir al trabajo en metro, tu mente no esté por completo en ese lugar, sino que esté en un camino de exploración hacia tu interior.
¿Te suena la expresión “estás en tu mundo”? Bien, pues ése es el estado que queremos conseguir. Pero queremos ir un poco más allá, queremos que nuestro mundo esté lo más aislado posible del resto. Para ello tienes que descubrir qué elemento o elementos tienes que añadir a tu momento de egoísmo para poder aislarte y concentrarte única y verdaderamente en ti mismo.
Por si estás un poco confundido o confundida, y no sabes claramente qué tienes que hacer. A continuación, te presento algunos ejemplos.
*Ejemplo #1. Piensa en una persona a la que le gusta correr y cuando corre escucha una música determinada. Una música que, por una razón u otra, le impulsa a seguir adelante a pesar del dolor en los músculos, el cansancio o la falta de oxígeno en los pulmones. A pesar de todas las señales de su cuerpo que activan esa voz que dice ¡párate, párate!, esa persona sigue adelante, incluso más rápido, porque lo que escucha ha conectado con su interior, con esa voz que grita más fuerte y que dice “sigue, corre más rápido”, esa voz que te ayuda a visualizar situaciones que aún no han sucedido, como en este caso, terminar tu carrera en menos de X minutos, o correr un tramo a una velocidad que no habías alcanzado hasta entonces. O simplemente te anima a no pararte.
*Ejemplo #2. Imagina una persona, sentada en una terraza o en el sofá de su casa. Pero su mente está volando mucho más lejos. Está pensando en sus cosas, o imaginando lo que podría o no podría haber sido, o simplemente soñando con las siguientes vacaciones. El entorno le proporciona los elementos visuales y auditivos necesarios para aislarse del mundo.
*Ejemplo #3 (mi favorito). Piensa en cualquier persona que está escuchando su música favorita. Puede ser cualquiera, las vemos por todas partes. La probabilidad de que esta persona esté en “su mundo” es muy alta. Es música que nos inspira mientras trabajamos o estudiamos, mientras nos duchamos o viajamos.
*Ejemplo #4. Una persona observa un cuadro (o una escultura, o el cartel de publicidad de la parada del bus) algo en esa imagen le hace recordar lo que hizo ayer a mediodía. Ese pensamiento le lleva a rememorar que fue lo que comió y así sigue viajando en su interior hasta que termina recordando lo mal que le habló a su madre y que además no tenía ningún motivo para hacerlo, tras lo cual la llama para pedirle perdón. Un bonito y necesario gesto que tal vez no habría sucedido sin la influencia del estímulo visual.
Espero que ahora entiendas mucho mejor el tipo de elementos/estímulos que estamos buscando.
Por si aún no caes en ningún estímulo que te pueda ayudar, aquí tienes unas pautas generales para buscarlos:
*Piensa cuando fue la última vez que te emocionaste por algo. No es necesario que llorases, pero sí que sintieras ese pellizco en el estómago, ya sea por alegría o tristeza. Una vez que lo hayas identificado, piensa qué fue lo que tocó tu fibra sentimental. Una foto, la banda sonora de una película, un recuerdo de la infancia, lo que sea.
*Igualmente sirve pensar en cuando te has sentido inspirado por algo o alguien, por ejemplo una persona que dedica su vida a salvar a los orangutanes en peligro por el comercio de la palma. Si leer este tipo de hechos te inspira, adelante, aquí tienes tu estímulo.
ÚLTIMO RECURSO: el olfato. También conocido como el sentido del recuerdo. Todo el mundo tiene alrededor múltiples fuentes aromáticas. Tan sólo tienes que probar hasta que alguna de ellas inicie el viaje hacia tu mundo.
No debemos perder de vista nuestro objetivo: encontrar estímulos externos que nos ayuden a aislarnos de nuestro entorno para concentrarnos en nosotros mismos. De esta manera podremos usarlos cada vez que queramos iniciar ese viaje de exploración hacia nuestro interior.
Llegados a este punto, deberías haber identificado:
A. El mejor momento para aislarte. B. Estímulos o elementos externos que te ayuden a meterte en “tu mundo”.
Si es así, continúa hasta el siguiente y último paso.
3. La Respuesta
Una vez que hayas conseguido aislarte y estés pensando en tus cosas debes recordar que esto es un ejercicio. Estás buscando la respuesta a la gran pregunta:
¿Qué es lo que de verdad quiero hacer en la vida?
O cualquier otra de las múltiples variantes que tiene esta pregunta. La realidad es que puede que no encuentres la respuesta, o que no haya respuesta.
No desesperes, no estás solo/a, yo no encontré respuesta a esa pregunta.
Pero lo que es seguro es que vas a encontrar muchas respuestas, si haces las preguntas adecuadas, y que esas respuestas te van a guiar por el camino que te va a ayudar a salir del estado de inmovilismo e incertidumbre en el que te encuentras.
Comienza con preguntas más genéricas y ve profundizando poco a poco con preguntas más específicas. Debes empezar por tu pasado más cercano e ir retrocediendo poco a poco hasta donde necesites llegar. Recuerda que lo que importa eres tú. Te has elegido a ti mismo. Sólo hazte preguntas relacionadas contigo mismo.
Aquí tienes una lista de algunas de las preguntas que puedes hacerte: -¿Cuándo fue la última vez que me sentí feliz? -¿Cuándo fue la última vez que me sentí útil? -¿Cuándo fue la última vez que disfruté de lo que estaba haciendo?
-Fue una sensación pasajera o duró varias horas, días,…,meses, etc. -¿Qué estaba haciendo? -¿Estaba solo/a? -¿Qué influencia tuvieron las personas a mi alrededor? -¿Cómo era mi vida en ese momento? -¿Era mi forma de vida la causa de esa sensación? - ¿He sentido esto más veces a lo largo de mi vida?
La lista es infinita pues cada persona es un mundo diferente. Lo importante es que vayas profundizando para detallar las respuestas lo máximo posible. Lo consideras necesario, apunta todas lo que vayas encontrando. Así irás creando una especie de mapa con ideas que te ayudará a retomar por donde te quedaste en la sesión anterior y a sacar ideas y conclusiones más claras.
Aquí tienes un caso real para que comprendas mejor el proceso completo.
Caso real: una amiga me contó que no le gustaba su trabajo, pero que ella había estudiado para eso. Pensaba que si cambiaba de trabajo volvería a ser igual pero con otros compañeros y un edificio diferente. Por otro lado si no hacía ese cambio natural, pasar de un trabajo a otro similar, no sabía que otra alternativa coger. Estaba perdida.
Le sugerí que siguiera mi método (en aquel momento sólo eran una serie de consejos prácticos). En su caso ella decidió dedicar su camino de ida y vuelta al trabajo para poner el método en práctica, pues tiene otras responsabilidades que le ocupan el resto del tiempo “libre”. Llenó su móvil de su música y podcasts favoritos.
A las dos semanas me comentó que se sentía un poco atascada, que no encontraba respuestas. Yo le dije que jugara con el tiempo. No te ciñas sólo a hace unos meses, vuela hasta tu infancia si lo ves necesario. El siguiente fin de semana me contó que había descubierto que el último periodo de tiempo que se sintió feliz con el trabajo y con su vida en general, fue cuando justo después de la carrera tuvo que trabajar un tiempo como camarera. Pero también me dijo que ella no quería estar trabajando de camarera toda la vida.
Mi respuesta fue: ¿Ves cómo estás avanzando? Has descubierto dos cosas: uno, cuando fue el último periodo largo en el que eras feliz con todos los aspectos de tu vida y dos, algo que no quieres hacer. Es tan importante tener claro la dirección que tomar como la que no tomar.
Le sugerí que analizase mejor ese periodo de tiempo, qué era lo que más le gustaba, con quien se juntaba en ese momento, que hacía en sus ratos libres…También le dije que buscase otros periodos en su vida en los que se hubiera sentido de manera similar. A los diez días recibí una llamada suya. Estaba muy emocionada: “Rafa esto es increíble, ¡lo encontré! Ya sé lo que quiero”.
Ella descubrió que se había sentido de forma parecida durante sus años de universidad. Lo único que compartían esos dos periodos de tiempo era su pareja. Esos dos periodos sucedieron en años diferentes, en lugares diferentes, rodeada de personas diferentes y dedicándose a tareas muy diferentes. ¿Entonces? Ella descubrió que lo que le hacía feliz era la libertad. Poder ser dueña de sus días con sus horas y minutos. Poder estar en la puerta del cole recogiendo a sus hijos a medio día, o cogerse un puente largo con su marido sin tener que pedir permiso a nadie.
Esto es sólo un ejemplo sobre una persona concreta. Ella descubrió que lo que le faltaba a su vida era salir de la monotonía impuesta por su trabajo tradicional y recuperar su libertad y su capacidad de decidir.
No encontró una respuesta clara, del tipo: tienes que dedicarte a vender periódicos, por ejemplo. Se dio cuenta de que ella necesita sentirse libre y dueña de su tiempo para ser plenamente feliz. Este fue un gran paso hacia delante en su vida.
Tras esto se sentía llena de energía y dispuesta seguir a indagando. Usó el mismo método, lo único que cambió fueron las preguntas que se hizo a sí misma, y descubrió que quería ayudar a los demás. La forma, ya la averiguaría por el camino. Poco a poco. Después de aplicar los 3 pasos del método todo era diferente para ella, ya sabía lo que le faltaba para ser feliz, y eso lo cambiaba todo.
Ahora es TU turno. Ya sabes cómo puedes descubrir qué necesitas en tu vida para ser feliz o incluso a qué dedicarte. Las respuestas son únicas e impredecibles, pero lo que sí es seguro es que las vas a encontrar.
Deja el inmovilismo y ponte a ello, el camino sólo se hace al andar, así que…¡ANDA!
Lo importante es que aproveches este método (o cualquier otro) y salgas de la situación en la que te encuentras, asi que ponte en acción.
¿Qué has descubierto al aplicar este método? ¿Crees que le falta algo? ¿Por qué no lo has llevado a cabo?
Deja un comentario, los contesto todos personalmente.
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